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Los chalecos ya eran tendencia en la corte de Carlos II

Durante el siglo XIX el chaleco fue para el hombre lo que el corsé para la mujer, es decir, un elemento imprescindible a la hora de vestir. Si de algo no tenemos duda es de que se trata de una pieza versátil, con un inicio muy marcado y que a día de hoy podemos encontrarla tanto en el armario de un hombre como en el de una mujer, pues es la prenda unisex por excelencia.


Ilustración: Marta Gallego


Todas las prendas tienen algo que contar, el chaleco, a pesar de habitualmente acompañar al resto del atuendo, también tiene su historia. Nos remontamos al reinado de Carlos II, durante los años 1665 -1700. El monarca denominó a esta prenda como parte necesaria del “buen vestir”. La idea le vino de un viajero que había descubierto esta pieza en la corte persa de Sha Abbas el Grande. La intención del Rey Carlos II era destacar sobre el Rey Luis XIV en Francia incorporando esta prenda en su armario y hacerla de uso habitual.


Los primeros chalecos que aparecieron eran de medidas más largas a los que ahora estamos acostumbrados. A medida que el siglo XVIII avanzaba, se fue reduciendo su longitud hasta la actual, la que llega hasta la cintura.

Los colores también tuvieron su propio proceso de evolución. Al principio, los chalecos empezaron con tonos brillantes, muy llamativos y, poco a poco, fueron adquiriendo matices más tenues hasta que terminaron fabricándose a juego con los trajes para que se pudieran llevar conjuntados.


Con el uso del corsé en el año 1820, los chalecos se fueron entallando en la cintura cada vez más. De esta forma, se pretendía asemejar la figura masculina a la de las mujeres, el resultado era un efecto de hombros anchos, pecho amoldado y cintura marcada. Algunas de estas prendas, contaban con la espalda reforzada y tensa para conseguir la forma deseada.



Actualmente, el chaleco ha adquirido formas muy variadas. Desde el tradicional traje de chaqueta con chaleco, hasta los que son de punto. Además, tanto su largo como su entallado pueden variar para crear diferentes efectos. Seguramente ya te habrás hecho con alguno de ellos, ya que la tendencia de este otoño viene pisando fuerte. Combinados con camisas, solos o incluso encima de vestidos, son algunas de las ideas que podrás ir viendo durante esta temporada.


En Lûtea Comunicación, apostamos por las marcas hechas en España que además cuentan con una identidad única. No se nos ocurre mejor ejemplo que Yanislaisi ya que confeccionan sus chalecos de manera artesanal. Esta pequeña marca española hecha a mano, produce una a una todas sus prendas. Con una fabricación responsable y un concepto de calidad frente a cantidad, cuenta con diseños personalizados y colecciones entre las que destacan las de punto. Ningún modelo es igual a otro. Cada chaleco es único y se adapta a las peticiones de sus clientes.

Llevar chalecos porque son tendencia está bien, pero conocer su historia y además consumir productos locales es todavía mejor, ¿no crees?

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