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Tener un armario sostenible como el de Laura Opazo es a lo que aspiramos

Hace tiempo hablábamos de cómo perdemos interés por las prendas, caemos en el error de comprar algunas solo porque son baratas o están muy rebajadas y hemos llegado a adquirir cosas que nunca llegamos a estrenar. Definitivamente, queremos cambiar estas malas costumbres y el libro de Laura Opazo nos ha servido de gran ayuda.


Laura es una apasionada de la moda, puede que la hayas visto en programas del canal De casa, que quiere que nuestra "relación con la moda sea lo más sana y productiva posible". En Armario Sostenible explica de dónde provienen nuestros hábitos de consumo, qué consecuencias conllevan y cómo podemos invertirlos. Además, cuenta con dos prólogos: el primero de Paloma G. López, directora The Circular Project - SFW Madrid, y el segundo de Miguel Ángel Gardetti, fundador y es el director del Centro de Estudios para el Lujo Sustentable y del Centro Textil Sustentable.


Qué hemos aprendido

Democratización sí, masificación no

Poder tener acceso a distintos tipos y estilos de ropa es posible gracias al nacimiento del prêt-à-porter y a la democratización* que experimentó el sector hace 50 años. Sin embargo, los procesos productivos han ido acelerándose y las cantidades de prendas se han multiplicado. Hemos pasado de un sistema que contaba con 2 temporadas al año a uno que, como mínimo, presenta 8. Por ello, creemos que es importante que todos podamos tener acceso a la moda y a los estilos que más nos gusten, pero se tiene que hacer de forma responsable, siempre garantizando el bienestar de las personas que participan en los procesos y el del planeta.


*Democratización de la moda: en el libro Laura explica que fue un proceso que se originó en los años 80 y por el cual "se produjeron prendas de última tendencia de modo rápido y a un precio más asequible, a costa, eso sí, de disminuir considerablemente la calidad de las piezas."

Como la manzana

Cuando aprendes a bailar sevillanas, te enseñan a mover los brazos diciendo: "cojo la manzana, la muerdo, la tiro y la piso". Con la moda está sucediendo algo muy parecido: compramos una prenda, nos la ponemos algunas veces, la olvidamos y finalmente la tiramos (en el mejor de los casos la donamos). El problema viene porque no somos conscientes de lo que hay al rededor de esa conducta y no toda la culpa es nuestra, durante mucho tiempo nos han hecho creer, a través de campañas de publicidad, marketing o periodos de rebajas infinitos, que: "más cantidad es mejor", y nos hemos visto envueltos en un entorno que nos permite consumir a un ritmo superior al de nuestras posibilidades.


La cuenta a medias

No cabe duda de que las consecuencias las vamos a pagar entre todos. Primero, a nivel medioambiental, la moda es una de las industrias que más residuos genera y el ritmo al que consume los recursos está sobrepasando la capacidad del planeta. Segundo, a nivel social, pues las diferencias entre distintos territorios y la guerra por conseguir los precios más baratos están cambiando el estilo de vida de todos.



Pequeños (grandes) avances

La situación es la que es, pero no estamos ante el fin del mundo, todavía tiene solución y está en nuestra mano. Nosotras hemos empezado por un sencillo ejercicio que consiste en hacerse 3 preguntas antes de comprar una prenda:


1. ¿Tengo ya algo parecido?

2. ¿Puedo combinarlo con otras prendas de mi armario?

3. ¿De verdad lo necesito?


También, estamos tratando de comprar a marcas que siguen esta ética, no siempre es fácil, pero poco a poco terminará la moda tóxica y habremos aprendido una lección básica: a consumir con cabeza.

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